La sombra de un ala de cuervo o de águila
escombros de un corazón
consumido en los jugos corporales de la caña.
La azul marejada
y la espuma tras la hélice.
El humo ganando espacio en las vías respiratorias de un zaguán amarillo.
El acero de la frente de un bisonte
y un tren galopando por la inmensidad de Mongolia.
El disparo en la frente de Lincoln
la muralla traspasada por las tribus del norte y la tarde cayendo en su sepultura oblicua.
Orión dejándose caer sobre la osa
y Bizancio quebrada por el aullido firme de los otomanos.
El nacimiento del Eúfrates y el poema de Homero donde Príamo salva a Héctor de la ira
y Aquiles es un griego sin gloria.
Fuego
Equinoccio
Álgebra
Y los silvestres ojos de un hombre en Sudán
anhelando el pan de cada día
y lo mastica entre rezos
y genuflexiones.
Arte y simetría en todas las dimensiones del sueño.
Todos los colores y uno solo
dominando con su fulgor sobre la luz.
Todo eso y más vieron mis ojos
en los sótanos poblados del misterio de Borges
y no podria contarlo
porque me alcanzaría la muerte
y no sería más que un espíritu buscándose en la vacuidad del universo.