El mundo es una bola
de pánico y dolor.
Un pueblo llora sangre
y gime de temor.
El espectro del odio
no tiene compasión.
Calmar la sed de poder
es su única misión.
La muerte es la señora
de toda la nación.
Salvarse de su yugo
es la preocupación.
¿Qué será de sus niños
que aún deben florecer?
¿Y de sus allegados
que los vieron nacer?
Tan solo Dios lo sabe,
el destino dirá
cuándo esta cruz de sangre
ya no se cargará.