Para el emperador de este imperio,
Para el dueño de este infierno,
Para el rey de mis sueños, te espero en lo más adentro de este infierno.
A lo más lejano del cielo, contemplando este reino deseando a mis adentros lo más grandioso de tú templo, de tu cuerpo y de tus besos, te deseo cómo deseo querer salir de este abismo en el que estoy muriendo, me sumerjo en palabras sin decir, historias sin contar, y sobre todo actos sin mostrar.