Regálame esta esperanza,
alimentándola con la esencia de vida que tus labios destilan,
o con los destellos de luz de tus ojos emanados,
los que a mi ser cautivan y la llenan de acogedora paz.
Regálame una nueva vida,
rendido a tus pies para adorarte cual devoto,
sumido en tus noches de bendecido descanso,
con el sentir pleno del más extasiado sentimiento.
Regálame tus desaciertos y tus errores
rasgando con ella mi alma de desespero
para seguidamente en un vibrar de loco amor
olvidarlo y perdonarlo, salvándote así del castigo venidero
Regálame tu súbita tristeza,
que caudalosa transita inesperada en tu ser,
para con mis manos moldearla cual artista,
depurando tu corazón de tan inútil padecer.
Regálame tu indefinible paz
guardado en el desván escondido de tus besos,
o en tus abrazos que los cuerpos al juntar
dan paso al más impuro deseo.
Regálame tu soledad
que yo la haré tan dulce como el néctar
dibujando en tu rostro aquella inefable sonrisa,
la que día a día mi alma añora y la intenta alcanzar