Joseponce1978

Recaer en el destino

Aquel día decidió salir a caminar por el monte para recapacitar sobre la desdicha que parecía perseguirle en los últimos años. A pesar de poner todo su empeño por llevar una vida tranquila y ordenada, se había visto afectado por una serie de desgracias ajenas a su voluntad, hasta el punto de llevarlo a contradecir a su propia intuición a la hora de tomar cualquier decisión, creyendo que así podría burlar a la racha de infortunios.

De regreso a casa, ya oscureciendo, pensó que se le iba a hacer muy tarde en caso de volver por la misma senda que había seguido hasta entonces, y optó por salirse de ella y acortar el trayecto cruzando por el monte en línea recta, con tan mala suerte que cayó a un pozo cuya boca estaba cubierta por unos matorrales.

El pozo apenas tenía 4 o 5 metros de profundidad y por fortuna, cayó al fondo de pie y solo se hizo unos arañazos en un brazo. Apenas recobrado del susto, en medio de la más absoluta oscuridad, sacó su teléfono móvil del bolsillo y comprobó con alivio que disponía de algo de cobertura. Antes de llamar al número de emergencias, conectó la linterna del teléfono para ver si podía salir de allí por sus propios medios. La pared rocosa del pozo contaba con algunas grietas y varios salientes y vio factible la posibilidad de escapar sujetándose a ellos, no sin cierto esfuerzo, pero lo que más atrajo su atención fue una línea de letras grabadas en la roca, que ascendía en espiral por la pared del pozo, desde la base hasta la boca. Por curiosidad, se agachó para leer el principio del texto y hablaba del nacimiento de un niño.

Intrigado, antes de continuar leyendo, por prudencia llamó a un conocido para contarle el percance y enviarle su ubicación. Le dijo que se encontraba bien y que iba a intentar salir por su propio pie, pero que si en un par de horas no volvía a llamarle, debía avisar a los servicios de emergencia para que acudieran en su ayuda.

Después de colgar el teléfono, abrumado por la curiosidad, decidió continuar leyendo mientras escalaba por la pared tubular. El texto, sin entrar en demasiados detalles, narraba la vida de un hombre, desde su nacimiento en adelante. Durante el primer tramo de la línea, la historia le era totalmente ajena, pero al llegar a la altura de su rostro sin necesidad de agacharse, cuando el protagonista de la narración alcanzaba la preadolescencia, el relato comenzó a sonarle familiar, como si ya lo hubiese leído antes, hasta que comprendió que estaba ante la historia de su propia vida.

Girando sobre sí mismo mientras subía aferrándose a las grietas del pozo, estupefacto seguía leyendo sin entender quien podía conocerle tan bien como para haber escrito en aquel lugar la historia de su vida. El texto narraba sus vivencias más trascendentales, incluyendo anécdotas íntimas que no se las había contado a nadie: Hablaba de sus filias y sus fobias; de su primer amor; de cuando apenas era un muchacho y se vio obligado a marcharse de su pueblo en busca de prosperidad; de sus negocios fallidos; de sus años más felices, cuando, después de ir dando tumbos de un trabajo a otro, por fin dio con su vocación de humorista, y se le daba tan bien lo de hacer reír que se convirtió en uno de los cómicos más afamados, hasta que fue acusado de homicidio involuntario por matar a dos expectadores de risa, lo cual le deparó problemas con la justicia... El texto incluso describía hechos de su propia vida que él mismo desconocía, como traiciones sufridas por personas en quienes había depositado toda su confianza, o infidelidades por parte de antiguas parejas.

Casi sin darse cuenta, embebido por lo que estaba leyendo se acercaba hasta la boca del pozo, pero su asombró le había llevado a olvidarse de su comprometida situación y todo su afán consistía en conocer el final de la historia. Llegando a la superficie, leyó la última frase, que terminaba con su vida en el fondo del pozo. Creyendo que esta vez había burlado al destino, alcanzó el borde exterior con la mala suerte de poner la mano en la cola de una serpiente venenosa, que le picó en un dedo, devolviéndolo al fondo del pozo.