Eres... una pequeña desgracia... la desgraciada que más amé, que tal vez más amo, pero una verdadera desgracia...
La situación es complicada, es como si necesitaras depender de las desgracias, es decepcionante ver que de tantos errores, cometas los que aún con remedio jamás podría perdonar.
No se trata de que él te hiera para que puedas venir a mis brazos a solo fortalecer una ilusión usando otra desilusión, no se trata de tener una vida miserable para que el destino por pena te dé lo mejor...
¿Que no ves que lo estás arruinando?
Mírame, intenté sacrificar mi autoestima por tí... no comprendes, pequeña tonta, la estúpida que más amé... realmente desearía no ser grosero, pero solo así me tomarías enserio.
Hay tanto en la vida que merece sentirse con calma, porque el tiempo no es suficiente ni para ser feliz, pero por desgracia, eres una desesperada, tan atenta a lo hermoso de la vida pero tan descontenta con la lenta realidad...
¿A caso hay manera de hablar?
A cada día que pasa... no, no te dejo de amar, pero un pequeño rencor crece, uno que por más moral y faltas contra cualquier código de bondad... solo crece y crece más, tan fácil es llamarla decepción...
¿Creías que por tu ausencia te dejaría de amar?
Adorable ingenua, no sé tú pero, son las acciones las que dictan a la hora de cambiar, son los pensamientos los que razonan al momento de contemplar.
¿Contemplar que?
Tú sabes, ese vistazo al sol que me recuerda nuestro primer atardecer
Esa mirada de inocencia con la que te veía sonreír, sonrias cómo la boba más feliz al verme recibir y disfrutar todo de tí...
¿Por qué lo tuviste que arruinar?
Porque lo más estúpido que hiciste, fué demostrarme que me amabas cuando menos debías, porque usaste las palabras que nadie jamás usaría, simplemente me dejaste sentir que estabas sin verdadero rumbo en la vida.
Yo en realidad, solo reaccioné a todo lo que hacías y sobretodo a todo lo que no hacías ¿No puedes comprender que ya me hiciste mal?
Fueron tus acciones las que hicieron más daño, fueron las verdades que cuando las pude aceptar resultaron ser las mentiras de una pobre niña fingiendo ser adulta.
Todavía no me decepcionas, pero sé que lo harás, cuando entregues todo aquello ya no por confiar, ya no por amar, cuando lo hagas por necesidad, por miedo a perder la basura que tuviste que recoger...
Lamento ser tan cruel, lamento hacerte creer que soy un insensible que se burla de tu estupidez, es solo el dolor intentandome proteger, es solo mi debilidad intentandose esconder, son solo mis lágrimas disfrazadas de risas que temen verte a tí siendo la que ahora sonría.