Nunca dudé del color de tu alma,
Ni del tono de tu voz;
Tampoco dudé ni duraría de tu amor.
Tu dolor ya no existe porque el mío lo curó.
Me enseñaste Tu Mundo y lo abracé
Hice más que eso: a tu Mundo yo lo amé.
Porque tú me lo pediste, aprendí completo el guión,
Me esforcé de no editar eso que alguien le cambió.
Y así sin más, bajaste de la palestra y detrás de ti, el telón.
Quizá no te diste cuenta que golpeaste al corazón.
Y tuve que improvisar yo sola.
Respirar hondo.
Salí ante el público y le sonreír,
Igual que siempre tengo una sonrisa para ti.
Ven del lado de la tela oscura del telón,
Yo te curé a ti, y ¿quién alivia mi dolor?