Raiza N. Jiménez E.

Calladamente.-

En la infinita soledad de mi triste alma, me apego a los hermosos recuerdos, a tus tiernas, dulces      y eróticas caricias.

Aspiro al olor de tu exótico perfume.

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Me abrazo a tus almohadas, impregnadas aún, con las fragancias de tu cuerpo divino. Y aún, me deleito con el elixir de tus besos que, devoran de pasión voraz  mis sentidos.

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Vivir lejos de ti no ha sido para mí tan fácil.

Nadie adivina, cómo es éste, mi padecer.

Ni yo misma, puedo creer cuanto sufro.

Sufro, por ti y  con desgarrada pasión.

Anhelando vivo, esas tus caricias y besos.

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Todo ha sido trágico, ya  yo no me engaño.

Sufro con agonía y, por tu amor, padezco.

Más aún, por tu cruel y pertinaz ausencia.

Esa desidia tuya, me hiere como un puñal.

¡Al final me digo: cómo no sufrir si no estás!

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Muchas veces, en soledad, me he preguntado:

¿Por qué la vida me ha dado tanto dolor?

Es que, sufre mí corazón y se ahoga mi sentir

de una manera, desesperada, cruel e impía…

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Es cierto, que tu vil e inhumana ausencia

me consume, día  y noche, poco a poco.

Vivo mi infierno en todos los segundos.

Y, en cada noche de soledad, me muero.

Sé que no estás y en mí, no hay reposo.

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Mi descanso ya no es tal y, suelo gritar.

Me mantengo en vigilia y en la espera.

En susurros te llamo, y digo tu nombre. 

Te veo en el escenario de mis sueños.

Y ya no quiero vivir sin ti, amado mío...

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Vivir sin ti, es morirme ahora y sin remedio.

 Sufro a cada instante, con esta vil dolencia.

Estás entre mis más caros anhelos, en las

líricas quimeras de mis sueños y en mis

dulces, infantiles e inolvidables querencias.

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Acá estoy, sin aliento y sin  muchas fuerzas.

Lucho, y me sumo a una querella desigual.

Sé que mi tórrida lucha, ya no es contigo.

Esta es mi lucha, una lucha real y conmigo.

¡Engañosa y cruel es esta infame lucha mía!

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Sólo sé que te amo y no puedo remediarlo;

te he amado y te amo, en todo momento.

Hoy sé que no cabe más amor, en mi pecho.

Ahora, ruego por un olvido, por mi olvido.

Aunque, por ti y por mí, muero calladamente.