Cubre manto de calma nuevamente
el reloj soñoliento se aletarga,
treinta años que pasan suavemente
cual sombra del ocaso que se alarga.
Satanás se estremece en el desierto
con la lógica inmortal de un nazareno,
al chocar su mentir con las verdades
que amenazan dar al traste con su reino.
Su primera victoria, ya el caudillo
se lanza por campiñas y senderos,
proclamando a los pobres el sencillo
y magnífico poder del Evangelio.
Es testigo sin par el Tiberíades
de prodigios, de hechos milagrosos,
por toda Palestina ya sentíase
el influjo del santo portentoso.
A los pobres le fue ya predicada
la fuente de prístinas riquezas,
y al rico le fue ya señalada
la razón que le sume en gran tristeza.
Hambrientos vinieron y encontraron
de manos de Jesús sin par sustento,
cual fuente de frescor inigualable
calmó la intensa sed de los sedientos.
Y el pecado, esa mancha degradante
ya se siente el estertor de su agonía
el Cristo sin igual con voz tronante
denuncia la perversa hipocresía.
El cojo, al paralítico y al ciego
concedió con amor inmensa dicha,
del leproso cambió su vil aspecto
sanándole sus carnes ya marchitas.
Y a Lázaro ya muerto resucita
rompiendo la unidad del "no vivir",
la parca cede el paso a la conquista
del dueño de la vida y del morir.
Calmó las furiosas tempestades
demonios domeñó y echólos fuera,
a todos obsequió de sus bondades
de amor impregnó toda la tierra.
Tres años de intenso ministerio
tres años regando con amor,
la simiente de luz del Evangelio
a un mundo sumido en gran temor.
La fiesta de Pascuas ya se acerca
Jesús con gran clamor es alabado,
Es Dios que ha cumplido la promesa
de un rey para un pueblo atribulado!!...
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El huerto es testigo de dolores
de gotas de sangre, de tormento,
ya lejos se notan los albores
más sigue su intenso sufrimiento.
Es Judás el traidor que vil le entrega
y arrestaron a Jesús como ladrón,
en un juicio ilegal se le condena
Israel, aún conservas tal baldón!!
Con gesto servil e irresponsable
Pilatos cobarde así le entrega,
y corona de espinas en sus sienes
de escarla su nívea faz anega.
Va Cristo subiendo lentamente
el doliente camino del calvario,
el mundo en tensión, todo silente,
cubierto de tétrico sudario.
Ya suena un martillazo, suena el otro,
y sus carnes trepidan de dolor,
más Cristo perdona a sus verdugos
sus labios aún hablan sólo amor.
... Ha muerto Jesús, y de repente
el cielo brumoso se oscurece,
los muertos en sus tumbas se rebelan
y la tierra convulsa se estremece.
Oh mundo deicida y criminal
la sangre inocente has derramado,
por ello tu tienes que saldar
el pago de tan pérfido pecado.
Más Cristo, Por siempre sea alabado!!
el precio de tu mal por ti pagó,
su sangre preciosa te ha lavado
de estigma y eterna perdición.
Oh Cristo amoroso a ti me entrego
le diste a mi ser don sin igual,
promesas eternales en el cielo
de existencia infinita e inmortal.
R. Gruger / marzo 1961