En el inter del camino,
tarareando una canción,
me senté a la orilla
ilusionando a mi memoria;
agolpé, de pronto,
las huellas
de mi ser peregrino
y las eché a volar
intentándolas acariciar.
Desilusión mayor
de mis pies heridos,
volteando la mirada compungidos,
queriendo olvidar
tardes pisando vidrios
y noches pasando frío;
arrastrando, en ocasiones,
pedazos de mi alma,
cavilando temores
arremolinados por el viento,
susurrando un te quiero
y dejando en cada paso
el vacío de los recuerdos...