En la lejanía, un candil
ardía de forma sutil
en una rústica cabaña.
Estaba asentada en la entraña
de una enigmática montaña:
fabulosa, exótica, extraña.
Dentro, libres dos corazones,
sin miedos, sin acatar guiones
vivían su pasión febril,
acompañados de champaña
y desatando sus pasiones.