Hay una hora que es añil
y dura ese instante intenso
en que se va la luz y viene la sombra.
Mi hora añil llama a silencio a las aves
-sólo ese instante-
en que cambian los sonidos.
El verbo se deleita y en nuevos brotes
intenta ser verso de altura
resonando en ecos en el aire.
Es la hora en que nada muere
y todo se recicla en tendencia perpetua
aunque dure un instante.
Es una hora añil de un soplo
que es inspiración y es silencio,
es latido y vida…
De mi libro “Del sentir que reverbera”. 2018 ISBN 978-987-763-458-7