Rafael Parra Barrios

A tus pies

A tus pies

Arrodillado ante ti, 
besé tus pies, 
dedo a dedo,
hasta diez.
A tus pies, 
nació la esperanza
y probé la miel
que brotó de tu alma.  
Entre copas y vinos,
mis labios y manos 
palparon tu cuerpo, 
tesoro y edén divino.
Estuve en tu ser, 
acariciando tu piel
sonrojada, que amé. 
Al besar tus pies 
consagré mi sumisión 
a tu ser y fui 
rehén de tu honor.
Entonces demostré
que mi amor
era sincero, 
que mi interés, 
eras tú, cielo.
Más aquel atardecer,
te fuiste de repente
y yo, sin entender
el porqué, volé.
Hoy recuerdo 
los instantes de amor 
de los dos, 
como aquella cena 
entre velas, 
donde lucías 
tu rizada cabellera,
bella silueta,  
pletórica primavera. 
Miiradas y brindis
por nuestras estelas, 
a tus pies, dama eterna,