verum

Otoño

Arrulla el viento la huida del rio

entre los viejos álamos de la senda

y chorreando cae la luz de los dioses

vistiendo de oro sus hojas secas.

 

Mi voz débil despide al ocaso

que en celaje triste divide la frontera

con él se vá el aliento de mi alma 

que tornará de nuevo en primavera.