Hueles a canela y sabes a miel.
Como postre de leche
es tu piel.
Te me antojas por las mañanas
antes de desayunar.
A las diez, al almorzar.
A la una, para comer
y té.
A las seis, para cenar.
Hueles a monte
pequeño de ciudad.
Y desespero
por esperar.