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Me cruce de brazos

Me crucé de brazos y dejé pasar el tiempo, y el tiempo paso de mí. Fue una estupidez que estuve meditando, el tiempo no perdona a los estúpidos con siete pecados capitales. Mi primer pecado la pereza de perder tiempo y dejar que el olvido y el silencio me cubrieran de melancolía, después vino la gula, atragantándome de palabras absurdas, algunas soeces, y vomitar rimas, hiatos y entre paréntesis paginas amarillas, todo con un fin: comerme la luz; me atragante tanto que vino la avaricia, quería absorber toda la luz y ensombrecer el mundo, y caí en la soberbia, despreciaba a todo el mundo, me creía superior, el yo del centro del universo, y entonces resbale en el tobogán de la ira; la cólera y la furia salían por mi ojos en forma de fuego y la envidia de ser deseado, y con ello la lujuria me convirtió en un Sátiro de Dionisos.

Y así fue como el tiempo me devoró el alma.