Esa maleta azul guarta el misterio de un secreto amor perdido en el tiempo inasible; en un jarrón reposan las flores marchitas cuyo perfume aún se pierde en las brisas infinitas del tiempo; como un sauce llorón el plañir de mis lágrimas se escucha en los abismos del silencio; lloro mientras el viento cruel del tiempo golpea sobre su fronda. o azul misterio de la maleta azul en el jardín o cuenco de mis recuerdos donde mis lágrimas caen cuenco que nunca llena un adiós en el atardecer un perfume una luz que se deshace un amor perdido en el silencio de la noche bruja en el silencio de la noche en la que escucho tu dulce voz susurrándome un adiós que hiere mi corazón tu partida me ha dejado vacía ha dejado un abismo profundo en mi ser que se agita como un mar tempestuoso y mis lágrimas se deslizan por mis mejillas sin parar formando un charco eterno que llega a ese mar de mis tristezas por tu ausencia amor mío.
Caí en el opio de tu amor como en una cuneta en el charco de mi corazón se ahogan mis penas Caí Como un huracán en su veleta; un cuenco de tristezas hay que nunca cesa de llenarse de sentidos recuerdos sin retorno; lloro en silencio sin ningún consuelo.El perfume de tu amor aún impregna mis días cuál si fuera un jarrón pletórico de flores de la primavera.
En mi cielo vestido de azul hay una nube blanca que lo cubre prometiendo la lluvia, la lluvia de tu amor lluvia que cae sobre mis jardines y el limonero me regala el olor de sus flores y el verde de sus ramas y el cantar de hermosos pajarillos que entonan preciosas melodías, adornando la vida y alegrando los días de mi vida y tu recuerdo surge ahora, como si el tiempo se hubiera congelado, con el viento que mueve las frondas de aquel sauce llorón de mi jardín donde solíamos sentarnos tomados de la mano, donde solíamos mirarnos a los ojos y mirar hacia el bello cielo azul; pero la realidad golpea, golpes como un témpano de hielo sobre la efímera barca de mi vida.
El perfume de tu adiós cubre impregna mis días cual si fuera un jarrón de flore marchitadas por el tiempo bajo el cielo gris que cubre el velo de nuestra despedida, despedida por tu partida sin retorno y este vacío que el tiempo nunca llena.
Mi corazón yace roto mil pedazos, mi alma vegeta sin consuelo en las negras tinieblas de tu olvido; lloro lágrimas saladas que forman un inmenso charco que se convierte en lago, luego en rio y desemboca en el mar de mis tristezas, donde se hunde la última esperanza que aún queda la esperanza de un nuevo renacer, en esta vana espera del elixir de tu amor que cure mi herida y que venza el olvido que adormece mi alma, mientras afuera el viento mueve la fronda de aquel sauce llorón donde solíamos sentarnos y soñar con un amor eterno...