jvnavarro

NO SÉ NADA DE NADA

No sé nada de nada,
ni de la luna llena;
no sé nada de las estrellas;
sé del sol que lo adoraban
los egipcios y aztecas
y por lo que le ocurrió
a uno de mi pueblo
que se quemó hasta las orejas,
un día en la playa
mientras dormía sobre la arena.
 
Sé de la Isla de Pascua
porque en ella hay gigantescas estatuas,
Rapa Nui de piedra,
quizás sean atlantes
que vigilaban hacia afuera,
con la fuerza del león
y las garras de la pantera.
 
No sé nada de las pirámides,
todo me parece propio
de una historia de esas 
de extraterrestres sobre el Planeta Tierra;
ni sé nada de Papá Noel;
ni sé nada de lo que en la televisión cuentan
sobre las grandes estrellas de la ópera.
 
Quizás viva en el ojo
de una galaxia etérea;
quizás la muerte
ya en mi sea,
esa especie de paño de tela
con que nos cubrimos las vergüenzas.
 
Sé que existo
porque leo muchos poemas;
sé que subsisto
porque pago a tocateja
las facturas que me llegan;
sé que mi corazón se riega
porque la sangre me baja y sube
desde los pies a la cabeza.
 
Sé de todo esto
de escribir y leer poemas,
que igual que finaliza
todo comienza,
con una lectura tibia,
con un menear la cabeza,
con unos suspiros
y con un apagón de la máquina,
ésta tan selecta,
que aglutina los escritos
por tendencias,
como si fuera una frutería
y los versos
frutas de todos los tipos,
maduras y tiernas,
de aquí y de allá,
de todos los lugares de la Tierra.