Consumo tus flores,
pero no lo hago
queriendo en tu humo,
encontrar consuelo.
Soy consciente,
que no sólo por hacerlo,
el efecto te traerá a mi.
Lo hago ayudándome a pensar,
a imaginar que estamos juntos,
bailando un huapango
entre las matas de weed.
Lo preparo todo,
como mi café del diario;
agrego un clima frío
y dos cucharadas de neblina.
Al último un poco de llovizna,
lo suficientemente intensa,
para ocultar mis lagrimas,
lo suficientemente silenciosa,
como para darme cuenta
que estoy llorando, solo, sin ti.