En la penumbra donde mis sombras se enredan,
tu presencia disipa mi congoja amargura,
y en tus ojos, que la noche encienden,
olvido el dolor con tu dulce ternura.
Cuando estás cerca, el pesar se disuelve,
como el sol que al alba se oculta,
mi tristeza en tu amor se disuelve,
y en tu tibio abrazo, mi alma se oculta.
Tus palabras son bálsamo en la calma,
y en tu ser, encuentro mi paz serena,
la estremecedora angustia se desvanece en tu alma,
como la bruma al sol de la mañana.
Así, en la noche que mi dolor encierra,
tu amor transforma mi sombra en resplandor,
y en tu cercanía, mi pena se cierra,
hallando en ti mi eterno consuelo y fervor.