Dime Saturnito, ¿Por qué eres tan bello?
Dime Saturnito ¿ Por qué has permitido derramar sobre tus sábanas
lágrimas de cobre líquido, derramándose con deleite sobre mis labios?
Antaño fuiste mi mayor enemigo, y ahora, el fuego que me arde entre mis sienes.
No es un dolor desagradable... más bien,... esperanzador.
Me diste la vida, me diste la muerte, y reencarné de entre los muertos,
burlándome con perspicaz y pericia de todos tus \"altrapujos\".
Derramaste sobre mis despojos gotas de sangre y rubíes,
piedras como el oro, y lágrimas en flor de loto.
No pensaba que el tiempo pudiese ofrecerme sin escrúpulos
un manto de luces y sombras, un sabor amargo, pero a la vez dulce...
¡Oh, querida tierra añorada!
Que tanto trajiste consigo,
y tan poco te llevaste conmigo.
¡Dulce frescura del mar y el deleite de las olas,
el vaivén de las crisálidas sobre un marco de colores fluorescentes.
No te di por perdido el hecho de buscarte,
te amo tanto, te amo tanto que mis graznidos se volvieron silenciosas.
Me olvidé por completo el gélido y agradable brisa de nuestra tierra,
pero añoro todos esos recuerdos estancados de un pasado
atado entre la maleza y el olvido.
No, no...
No lo quiero olvidar. Quiero quererte,
quiero que nuestro aliento mueva la tierra empolvada
y olvidada que de un día fue nuestro hogar.
Quiero ver y recordar tu sonrisa, tu mirada ahogada, tus cabellos de terciopelo,
tu colmillos invisibles para mí, tus garras depredadoras de mi realidad.
Me devolviste por un instante a mi hogar, a ti.
Siento como si fuera el polvo envenenado y electrizante de nuestra tierra de Altái.
¿?Cuándo poder ver las montañas a lomos de un vago recuerdo?
Te quiero, Te quiero y Te quiero, Mi Cielo Estrellado de Van Gogh.