Eres mi luz, mi musa, mi pasión,
siempre por mí, serás idolatrada,
susurró con su voz rota e impostada
te juro que me has roto el corazón.
¡Qué rápida llegó mi decepción!
se fue sin un perdón, como si nada,
y al oír su sonora carcajada,
supe, que solamente fue un bufón.
Con el tiempo curé mi desengaño
y hoy regresa con cara compungida
con sus versos de amor embaucadores.
Le dije, no te quiero ya en mi vida,
no te engañes, no sufras ni me llores
no eres nada, ni te odio, ni te extraño.