Carlos Eduardo

Fragmentos

No hay más que una vida que se prolonga

por los siglos de los siglos, no pidan cómo,

ahí está, transformándose in aeternum

Un día habrá un amanecer con soles de colores

sobre la cubierta de un buque pirata,

su reflejo se expandirá en la mar de las almas en pena.

 

Mis verdades son solamente destellos mínimos, borrosos, grises, ...

 

Vivir, vivir, qué es vivir, sino enfrentar la realidad,

hacerla propia, sin claudicaciones, no se busca, está allí,

se la reconoce, se le abraza,

no se la suelta hasta exprimir su jugo,

continúa siempre

como el tiempo

sin detenerse.

 

El amor, a veces, se presenta de formas extrañas,

excluidas del propio mundo,

desarmando todo a su paso,

es una mágica mariposa

que se posa suavemente

convirtiéndose en alcón.

 

Esa paloma de alas blancas vuela hacia ella,

sorbe de su manantial transparente,

se marcha por el cielo perdiéndose en el estío.

 

Ovejas trasquiladas váis al matadero,

nadie os pregunta,

residirás en el cielo, no desobedeciste, no causaste mal, ...

 

La mar de la paz la busco en mi interior,

está formada del lenguaje de los muertos

que inventaron las palabras y su significado,

y qué encuentro,

el caos.

 

Pozas de aguas dulces, claras o verdes esmeralda,

esconden peces propios y marinos,

se alzan en oleajes pequeños,

se mecen como cunas al agitarse por el viento,

son vagones por los cuales masas transeúntes caminan y pasan,

no dejan huellas, parecieran ser los mismos siempre,

mas cambian a cada instante

en un fluir eterno, reposado, silencioso, invisible, espejando.

 

Existo y no pienso, pienso pero no existo;

son palabras, las unes, pero no se relacionan,

son un boceto hecho por cada cual,

hay un intersticio,

lo hay aún no queriendo que lo haya.

 

Luna pálida como la muerte,

con tu luz fiada alumbras por las ventanas

a princesitas que recibirán tu influjo

en la horas de los amores

donde la pérdida del juicio te representa.

 

La gata parda rasguña la alfombra,

es el único vestigio de sus proezas,

no la ha escuchado,

en la mañana al despertar ella sólo le sonríe.

 

Se puede eludir la vida,

pero ésta te encuentra,

atrapa, no suelta,

se esté preparado o no,

igual sacude, es torbellino.

 

Nadie regresa,

todo es distinto al ayer,

hasta las campanas repican con otros tañidos,

el aire se siente seco,

el alma se prende,

el sol alumbra donde había sombras.

 

Quizás el único sentido de la vida

para el hombre es vivir enteramente la realidad,

como lo hace el universo desde su inicio

y hará hasta el final de los tiempos;

no hay más alternativa,

este punto singular en la nada, explosionó,

en ese instante la vida se hizo,

para transformarse eternamente;

la llamada muerte es una fracción

del cambio del cosmos vital.

El propio hombre, la especie, varían

durante su permanencia y más allá todavía.

 

Se abrirá el mundo entero para verte,

irás sublime alzando la voz,

se oirá en todos los confines,

la gente aplaude,

hay un caos aparente,

es fuerza, es pasión, es sentirse y entregarse,

quedará una rasgadura en el tiempo,

y serás mía.