Labios
En tus labios convergen
los deleites y los sueños,
los deseos poderosos,
la luz del universo, la hermosa
melodía universal.
Mis ojos se pierden en tus labios,
e imaginan hermosas realidades,
y se deleitan con la imaginación.
Y en la noche yo sueño
con el fulgor de tus labios de luna…
Sueño en silencio con tenerlos en frente
y unirlos a mis labios sufridores
en un beso que sea como la muerte…
A la luna
Cuando enseña la luna su belleza
Alumbrando la noche silenciosa,
Los poetas despiertos le componen
Canciones como lágrimas furtivas,
Lágrimas de pasión o de tristeza,
Lágrimas de un amor indescriptible.
Es entonces la noche más hermosa,
Más tierna en su silencio de misterio,
Y es también más terrible, más amarga
Para el pecho y la mente que recuerdan
Los días y las noches más felices,
Los días y las noches del amor…
¡Luna, unión de bellezas, emblema
De las noches y sueños que deleitan!
¡Emblema de los besos amorosos
Que son bella pasión y son tristeza,
Que son brillo y tiniebla inolvidables
Como heridas hermosas que lastiman!
El secreto
Tiende tu rostro en la brisa
espesa de la noche; deja
que el viento te lleve a su antojo.
Presta atención:
¿Qué
sientes sino un soplido de polvo?
¿Qué
escuchas sino un susurro sin voz?
¿Percibes la mirada incesante
de aquellos ojos de eterna penumbra?
Adéntrate en aquel tiempo sin tiempo,
en el abismo de la eternidad en desorden.
Extiende tu mano trémula y dulce
hasta tocar el secreto indecible,
y no temas ante los ojos profundos
de los miles de muertos que te observan.
Fin de año
Calles plateadas y doradas,
calles que odié y que amé, calles mías,
esta es la última vez,
nunca más estaré aquí como ahora,
nunca más, aunque esté de nuevo muchas veces.
El año decae como una torre,
se precipita hacia su final,
hacia el año nuevo y el recuerdo,
y todas las cosas son remotas.
Vitrinas de las tiendas, bullicio,
luces, música, ajetreo, miríadas de
personas que entran y que salen:
nunca más estaré en este lugar,
esta es la última vez.
Cosa amarga es el tiempo.
El año declina
en el verano que lo seca todo.
Veo la muerte de lo que me rodea
y la siento como una herida.
Poema del tiempo y la muerte,
tú también declinas y te mueres,
y te vuelves un recuerdo o un sueño.
Aquí culmina todo.
Mis pasos, a lo largo del año,
me llevaron a este paradero.
Todo se muere como se muere el año.
Cielo luminoso, nunca más te veré como ahora,
tú también te mueres aunque sigas ahí.
Puerta que se abre ante mí
(Oh puerta que me invita al goce),
nunca más te abrirás como ahora.
Y mis huellas nunca más serán las mismas;
mis pasos tampoco, mi mente tampoco.
He de morir con lo que muere ahora,
con lo que hoy es parte de mí.
He de morir ahora con mi ciudad,
con mi ciudad y con mis calles,
y con mi cielo de verano luminoso.
He de morir con todo lo que es mío,
aunque mi corazón siga palpitando.