Configura tu idea
en su primer hervor.
Imprégnala
con tu admiración.
Toca sus contornos con tus yemas,
como si fuera una escultura de marfil.
Duérmete bajo su resplandor
y deléitate
escuchando el sonido de su vibración
en las cuerdas de tu imaginación.
No la dejes desaparecer
en el vapor.
HuGóS | 9-11-2017 | 6:56 p.m.