\"Pirata y mujeriego\"
-décimas espinelas-
Moriré y la escopeta estará lista
disparando hasta el último cartucho,
mi hombría enseñaré con despelucho
mientras sonrió a mi última conquista.
Para algunas lo que digo es machista
pero adoro esas curvas de mujer.
Sólo deseo siempre en mí tener
a una amiga con quien alguna noche,
con besos y con mimos desabroche;
todo eso que deseo yo romper.
Su careta pirata sobresale
en el rebelde barco del destino,
Ser malo nunca fue para él su sino
y no tendrá a ninguno que le avale;
al contrario tendrá quien le señale
como el causante de dolor y llanto.
La bondad y el amor fue el camposanto
donde enterró sus lágrimas de niño,
el que sólo buscaba fe y cariño...
no desamor tampoco más quebranto.
Sentado desde lejos mira el mar,
allá en su hogar y aún siendo mozuelo
emprendía su mente raudo vuelo
buscando una mozuela a quien amar.
Años duros en que solo el soñar
nutría noche y día su barquilla.
Quería con locura a esa chiquilla
como solo se quiere rara vez
y del mundo recibe un gran revez;
que mató para siempre su semilla.
Desde entonces camina magullado
dando tumbos biomberos por el mundo,
como si fuera el último segundo
que el universo le haya regalado.
Nunca más será aquel joven halado
que locuaz platicaba a las estrellas...
Si perdió a la mujer más noble y bella
cree que es lógico el que esté enfadado.
Será el amor un barco de piratas
donde hasta el robo sea permitido.
No miento ni me siento tan perdido
por pensar como piensan muchas ratas.
De muerto me jalaran de las patas
por cabrón, mujeriego y libertino;
yo no escogí vivir este destino,
de chico el corazón me lo rompieron,
de mis lágrimas por amor se rieron...
Y eso cambió por siempre mi camino.
Alfredo Daniel Lopez
El guardian del centeno