Susurros de luna…
Eres como un Dios
al que adoro y le tengo fe.
Himno de la mañana
en el que la vida amanece
y la esperanza no se desvanece.
¿Cuántas lunas tienen qué pasar
para llegar a los valles sagrados de tus besos?
¿Cuántas veces tengo que cerrar
las cortinas de mis ojos para poseerte
en la alcoba más íntima del silencio?
Mi imaginación te hace tangible,
y es en mi mundo de ensueños
que te aproximas y me sonríes, seductor,
como un verso coqueteando a la estrofa
que de apoco se acerca y se acomoda.
Me susurras melodías y arrullos,
me abrazas, me acaricias y me besas,
estás para mí y estoy para ti en alma y cuerpo,
verso a beso hasta culminar en lo sublime
donde eres del poema, su centro.
No tengo qué esperar más lunas
para disfrutar del manjar de tus besos,
en tus valles sagrados te he tenido,
y me has tenido en las caricias del sueño
y sigo adorándote como al único Dios de mi propio cielo.
Inés Sánchez Rico
México
30/11/24
14:02 hrs.