Yo,
que te maldije
cuando te fuiste
una mañana oronda,
plomiza y triste,
cuando regresas
a mi memoria
en tarde magra,
liviana y triste,
reniego de tu presencia
en mi destierro
como del retrato
de un viejo afiche
guardado,
como tu ausencia,
en mi pupitre.
JOSE ANTONIO GARCIA CALVO