Es fácil reportar un crimen para escapar
de la verdad que siempre tratas de ocultar.
Utilizaste tus 6 flechas y las apuntaste a mi pecho,
Yo era tu princesa y tú fuiste el que me convirtió en hielo.
Nunca has tratado de limpiar las evidencias, porque
nadie más que nosotros puede ver las manchas de sangre.
Yo nunca acepté la corona, tú fuiste el que me coronó
y los demonios te persiguen buscando que aceptes lo real.
Yo jamás he escapado, siempre te estuve esperando…
Pero ni siquiera pudiste decir que lo sientes, congelando mis sentimientos.
Pisoteaste tu promesa, me hiciste llorar cuando prometiste no hacerlo,
te volviste un victimario que simplemente cosechó lo que sembró.
Mis lágrimas eran reales, tan reales como el amor que se marchitó
y ahora tú adoras a una representación de una yo que ya no existe.
Ambos paseábamos por tu infierno colorido, tú convertiste nuestro lugar seguro
en un campo minado donde cada golpe supera al otro; no podía seguir aguantando.
Despierta, querido, yo jamás volveré a estar contigo…
Sé que es doloroso, pero prefiero que no seamos ni amigos.