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Me entristecí cuando me di cuenta que no era yo algo especial en tu vida, cuando me di cuenta que para tí todas las mujeres eran tus princesas, tu amor y tus vidas. 

 

Mi corazón se rompió al verte mirar a todas mientras yo estaba a tu lado, subestimaste mi amor y cuestionaste mi inteligencia, menospreciaste mi presencia.

 

Todo se terminó cuando me comparaste, ¡Y si lo acepto era mejor que yo! pero no era mejor en amarte como yo te amo, en aceptarte como yo te acepto, en admirarte como yo te admiro.

 

El dolor se apoderó de mí, y el amor que sentía no se acabó, simplemente se detuvo a pensar ¿Para que seguir a tu lado? Mientras le derrota ya estaba presente.

 

Me dió miedo ver qué tus likes eran tan recurrentes en fotos de mujeres bonitas, que dolían tanto y más cuando mostrabas tu intereses y tu afán de ser visto por alguien que nisiquiera te voltea a ver, que no se preocupan por ti, si estás bien, en tus noches de ansiedad, en tus preocupaciones o en tu soledad.

 

Qué triste fué ver que el hombre del que me enamoré usa las mismas situaciones, las mismas palabras que usaste conmigo para conquistar.

 

Yo te admiraba tanto que podría haber apostado todo por ti, tanto que hice locuras que jamás había hecho por nadie.

 

Pero tú no te diste cuenta del gran amor que sentía, solo te dedicaste a ignorarme y rechazarme, maquillando tu desinterés con atenciones y negandome como si fuera lo peor de este mundo.

 

Quisiera que fuera mentira, pero es una verdad que grita desde tu interior, una verdad que me lastima y que nunca se ira.