¡Calla!
Calla, solo calla,
que tu voz araña
y mi oído rasga
cuando te desatas.
Es tu voz crujido
que aturde mi oído.
No hagas más ruido,
¡no tiene sentido!
Calla, solo calla,
y lleva tu labia
a otra fulana que
en tu farsa caiga.
Escucho chirridos
de tu vil sonido.
Es solo un quejido
que llega tardío.
Escribe en papiro
y arrójalo al río,
porque ya mi oído
de ti siente hastío.
Andrea Chica