Eres preciosa, eres perfecta,
eres la reina de la ilusión;
con bellos dones, eres selecta,
como la fuente
del gran amor.
Tu boca es germen de mi deseo,
eres del alma bello trasluz;
y en tus pupilas la gloria veo
con esa flama
de excelsitud.
Eres la rima de mis cantares,
la bella nota de mi soñar;
siendo tus gracias tan estelares
con esas formas
de una vestal.
De tu mirada tan luminosa
fluye candente pasión febril;
y en tu figura, grácil y hermosa;
queda perdido
mi amor sin fin.
Autor: Aníbal Rodríguez.