Sosegada bajo tu mirada tratando de engullir mis recuerdos,
me refugié en tu regazo en búsqueda de consuelo.
Tú, ausente de palabras, y envuelto en el silencio,
me abrigaste con tus brazos para calmar mis lamentos.
Y, esperanzado de que algún día cambiaran mis sentimientos,
desnudaste tus emociones para penetrar en mis pensamientos.
Confundida por tus confesiones y sin poder corresponderte,
me ausenté de tu vida evitando crecer lo que sientes.
Laura Meyer