Es como la vida
Cúbrele de amor,
de dulzura,
de compasión,
aliéntala a continuar la vida sonriendo,
alegre,
incluso en la bullanguera sonajera de la gente
de los bulevares, de los trenes,
sea donde sea que se apiñen revoltosos,
inconscientes, desorientados;
dale caricias eternas,
sublimes, mágicas,
en la alfombra de sus pensamientos;
bríndale paz en sus sueños sin fin
sobre selvas, prados,
cataratas rugientes,
tornados feroces,
hasta allá en el infinito mar azul