Carlos Eduardo

 Ella es hermosa  

Es como la vida

 

       Cúbrele de amor,

de dulzura,

de compasión,

aliéntala a continuar la vida sonriendo,

alegre,

incluso en la bullanguera sonajera de la gente

de los bulevares, de los trenes,

sea donde sea que se apiñen revoltosos,

inconscientes, desorientados;

 

dale caricias eternas,

sublimes, mágicas,

en la alfombra de sus pensamientos;

 

bríndale paz en sus sueños sin fin

sobre selvas, prados,

cataratas rugientes,

tornados feroces,

hasta allá en el infinito mar azul