AMADA SEÑORA
En el silencio de mi habitación
es ahí que me pongo a pensar
que pasara más tarde
con este inmenso amor
que sentimos tú y yo.
Señora mi amada señora
que nuestro amor es ilegal
dicen el moralismo y la falsa sociedad.
Señora mi gran señora
que hacemos con este amor
que nos quema por dentro
y nos llena el alma.
Dos caminos tenemos señora mía
renunciar nuestra felicidad
o enfrentar ante todos por defender
este inmenso amor y ser feliz.
Señora mi amada señora
por mi parte no tengo miedo
a los falsos decentes
y defenderé nuestro amor
aunque me cueste la vida.
Yo nunca la voy a perder
y sembraré en usted el recuerdo
más hermoso en su vida
seré sus lágrimas de felicidad
y nunca de las que llore de dolor.
Autor. Guido German González Villavicencio.