A veces siento que la vida
se pone en contra de mí ser.
Pero pronto
caigo en mi error,
pues sé que tus ojos
ya me miran.
Aquellos hermosos tarros de miel,
con su luz dorada me hacen sentir bien.
Me roban suspiros, su dulzura es fiel.
Me miran, me muerden,
me mueven el alma.
Deseo que me atrapa
Que nunca se calma.
Esa mirada,
Fulgor que intimida.