Carlos Eduardo

Y tú donde estás

En mi seguro; hablo de tu cuerpo, alma, espíritu

Sólo quiero saber de ti,

cómo enfrentas las nubes,

llueven en tu alma,

acarician tus mejillas,

flotas con ellas,

oscuras, blancas, rojizas,

espumantes, caprichosas,

atronadoras,

te conducen cual alfombras mágicas;

 

Nadie me cuenta nada de ti,

te imagino volando en las alas de una mariposa,

confundida entre sus colores,

levantando los brazos al viento,

observando el jardín del edén,

extasiada, lunática, extraviada,

riendo y llorando,

contenta y triste,

dulce y amarga,

ilentigente y esputida

sabia e ignorante,

radiante y apagada;

 

Qué inmensa eres...

cuánto abarcas