Bonita, que pasa todas las tardes
a caminar a la playa y,
como me conoce que trabajo en la playa,
me preguntó si puede hacerlo!
como cada día va cambiando el aguaje;
le respondí: tenga cuidado porque ahí olas
altas, ella sonríe.
Espere unos días para que
calme la mar.
Hasta mis días son tristes
porque, no puedo trabajar
solo me queda esperar.
Hasta su caminar me
alegra el alma y, creo que a la mar
también.
Cómo sonrió y su sonrisa
me inspiró un verso de amistad.