El camino sempiterno
va del oriente a occidente,
sube y baja la pendiente,
como un gran péndulo eterno;
movimiento suave y tierno
que incrementa su vertiente,
al final cuando se siente
el desplome al Averno;
toda brota de las sombras,
a brillante mediodía
y se va a ardiente ocaso;
no te espantas, no te asombras
cuando sabes la armonía:
que todo va paso a paso...