Ese primer amor, con sabor a canela,
de miradas fugaces y risas en la escuela,
que escribía secretos en papeles doblados,
y guardaba promesas en sueños desvelados.
Tus manos, tus manos tan tímidas, buscaban las mías,
mientras el viento jugaba con nuestras alegrías.
El mundo era pequeño, tan solo un instante,
y el tiempo se perdía en un beso flotante.
Recuerdo, recuerdo las tardes de cielos pintados,
de juegos inocentes, de abrazos callados.
El eco de tu voz, como un río sereno,
llevaba mi nombre en un suspiro tierno.
Aprendimos, aprendimos a amar con pasos inseguros,
entre versos robados y versos tan puros.
Tus labios, tus labios un mapa de rutas desconocidas,
y en tu piel, el aroma de las tardes vividas.
El tiempo, el tiempo nos llevó por caminos distintos,
pero quedan tus huellas en mis labios tinta. Tinta de
Aquel amor sencillo, de caricias breves,
se quedó en mi memoria como un sol que (nunca) muere.
se quedó en mi memoria como un sol que (nunca) muere.
Hoy, hoy desde la distancia, te nombro en silencio,
y el eco de tu risa vuelve a mi pensamiento.
vuelve a mi pensamiento. Aquel primer amor, con sabor a canela,
sigue vivo en mi alma, como una estrella.
sigue vivo en mi alma, como una estrella.