_Eres poema en mi boca_
Cada noche, cuando enciendes la lámpara
y su luz resbala por tu espalda,
comienza un poema en mi boca.
Es el agua que aún brilla en tu clavícula,
la sombra curva en tu cintura,
el vaivén de tu aliento en la sábana
lo que dicta los versos sin escribirse.
Digo: ondulación de fuego,
y tu piel responde en llamas suaves.
Digo: roce de brisa en la orilla,
y tu cadera dibuja la metáfora exacta.
Pero entonces te acercas,
y la tinta se vuelve cuerpo,
la palabra se disuelve en tacto,
y el poema, como siempre,
queda inconcluso.