Te encontré en mi tórrido sueño y, encendido ante tus encantos, me avivé por completo.
Tú, con sedeña lencería, me atraías hacia tus besos, pero, turbado, me despertó el eco.
Alarma inoportuna que me incorporó insatisfecho y congeló el húmedo momento.
Pero el futuro aguarda, y al invocarte, la realidad superará el sueño.
Para penetrar en tu lecho y desflorar lo que, adormecidos, una noche pretendimos.
Laura Meyer