Tristeza
Impávida, la angustia se ha asomado,
en este gran sigilo me ha encontrado.
Me escondo en el espectro de la bruma
y huyo en silencio y desventura.
No quiero que me atrapes, cruel tormento,
ya has hecho suficiente, ¡no te quiero!
No llenes más la tinta de mis versos,
que quiero ahora mirarte desde lejos.
Ya quiero que te alejes de mi vida,
deseo encontrar ya la salida,
pues eres solo una pesadilla
que amarga mis días sin medida.
Encuentra quien escuche tus lamentos,
quien abrigue tu egoísmo y tus desvelos,
que ya mi corazón está sediento
de navegar los mares sin más miedo.
Andrea Chica