En el graznar de un cuervo busco una melodía
que alivie mi corazón
Que silencie el iracundo chillido de mi razón
O que a su causa de forma efímera me alegre el día
Por el dolor de unas tierras baldías
Busco un río
Que haga posible brotar en mí rosas
en vez de ortigas sombrías
Y que me libre de este vacío
Una vez ya oí el graznido del cuervo
A nadie le parecía llamativo
Pero para mí, el cuervo recitaba una melodía
superior al canto de cualquier ruiseñor
También las tierras de mi corazón
estuvieron llenas de agua viva
Hasta que llegaron las épocas de sequía
Cuando mi corazón no latía
Pero donde en el pensamiento
quedó el recuerdo del río
El amor que abandonó mi corazón
Y por el que sin él no puedo vivir
Pues la vida no es vida sin amor
Sin una melodía
que resuene en mi corazón