Ante tu arte quedé rendida, luego ante ti.
Tus bellas acuarelas llamaron mi atención.
Paseaba mi vista, por paisajes que, conocí.
La nostalgia me abrazó con gran emoción.
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Escenas familiares y fantásticos coloridos vi.
Sentí en mí ser, la nostalgia, por esos trazos.
Hay escenas de los viejos Andes, frente a mí.
Vi mutilado un cuadro y le faltaba un pedazo.
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Ante la tacha, no lo niego, se inquietó mi ser.
Era la imagen de la familia y faltaba un trazo.
Antes:¿Qué iba ahí? Llegó el sigilo a emerger.
Yo enseguida razoné: ¿Era una Madre acaso?
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¡Olvidé que Papá decía: “Oye, sabes y no debes”.
Pero, es difícil, no degustar, el agua que bebes!