Silente bajo el sol de canícula
la mentira de sus ojos solloza;
mar de lágrimas en suelo reposa
cristalizan fingidas, la estimula.
En su banco de asombros acumula
millones de abrazos, fríos besos,
saludos y adioses sin regreso
el gran amor generoso anula.
Blanco y negro pintan de colores
la calle asoleada y ruidosa,
mientras la tibia brisa mira curiosa.
En el horizonte va la mancha gris
perdida desde la perspectiva
el que mira pronto será infeliz.