Ricardo Castillo C.

III. LA FUERZA DEL SER

Hay que ser valiente para ser uno mismo,

para andar con firmeza sin miedo al error,

pues muchos quisieran dictarnos un ritmo,

robarnos el alma, matarnos la voz.

 

Mas nunca es más libre quien más obedece,

ni es dueño de sí quien teme elegir,

pues libre es el alma que, aunque tropiece,

se alza de nuevo, dispuesta a seguir.

 

Seremos queridos por ser lo que somos,

y odiados quizá por no complacer,

más nadie que ama la luz de sus ojos,

podrá someterse y dejar de crecer.

 

Que el alma que elige su rumbo en la vida,

en cada batalla se siente más viva.