Hoy tengo el alma cansada y el sueño vencido,
con la mirada extraviada en la niebla del ayer.
Hoy soy un nombre que el viento ha perdido,
un barco sin rumbo que vuelve a caer.
Hoy tengo en los labios la sombra de un beso,
y en mis manos vacías, la ausencia de un sol.
Soy solo un destierro de todo lo inmenso,
un eco lejano, un alma sin voz.
Hoy miro al olvido con ojos de hastío,
y abrazo a la nada con fiel devoción.
Soy luz que no brilla, sendero sin río,
la sombra marchita de mi corazón.
Hoy tengo en el pecho la brisa de un llanto,
el duelo callado de un sueño que fue.
Soy rastro en la arena, soy bruma, soy canto,
de un ave sin alas que nunca voló.
Hoy espero un regreso que nunca ha existido,
y muero mil veces en cada latido.
Hoy soy la nostalgia de un beso callado,
el eco de un alma que todo lo ha amado.