Pilar Luna

LATIDOS

Tengo anclado el corazón,

casi petrificado,

noto un latido débil,

un ritmo constante,

murió la melodía infiltrada

entre muñecas de trapo,

incendiadas.

Bebo un sorbo de tequila,

con sal y limón,

y vuelven esos miedos nocturnos

de ángeles que tropezaron

y se levantaron,

el silencio mueve secretos, 

es fuego fatuo

y pensé en una apuesta,

pero hay que abrir caminos,

con honestidad.