¡Era tan bella
como la aurora!
Pues poseía el brillo
que tiene primavera
bordada de amapolas.
En su silueta
tan glamorosa:
¡Brotaba lo divino
de la princesa griega
que fue de amor la copa.
En su belleza
grácil y erótica;
hallé fulgores líricos
para escribir las letras
que su figura bordan.
Autor: Aníbal Rodríguez.